Formar parte del núcleo familiar y recibir cariño y cuidados es lo que buscan algunos niños y niñas en Andalucía cuando por determinadas circunstancias no pueden ser cuidados por sus padres o madres. Ante estas situaciones, estos niños suelen acabar en centros de protección. No obstante, existe una alternativa basada en la solidaridad y colaboración de la población, promovida por la Consejería de Igualdad y Políticas Sociales de la Junta de Andalucía. Se trata de la Acogida, Ayuda o Adopción de niños, niñas y adolescentes de nuestra Comunidad Autónoma. Para ello, la Dirección General de Infancia y Familias de la Junta de Andalucía ha editado una guía en la que acerca a las personas interesadas cuál es la situación de estos niños y cómo son; cómo es el proceso de acogida, adopción o colaboración entre las familias y los niños; qué alternativas existen en cada una de las modalidades; con qué ayudas de profesionales cuentan en el proceso; entre otras cuestiones a las que pueden responder accediendo a la guía desde aquí.

Y es que, tal y como recoge este manual, generalmente la permanencia de estos niños en un centro no favorece su desarrollo integral. Lo argumenta con estas palabras:

“Para que el ser humano se desarrolle adecuadamente es preciso que el ambiente donde crezca sea un entorno estimulante donde haya un fuerte compromiso emocional individualizado, entrega, sensibilidad y estabilidad. Por tanto, parece que los cuidados colectivos e institucionales no son los ideales y normalmente no facilitan el tipo de relaciones que favorecen un apego seguro así como la reparación del daño sufrido”. (Fragmento extraído de la ‘Guía para personas interesadas en acoger, adoptar o ayudar a niños, niñas y adolescentes que necesitan familia en Andalucía)

Si bien es cierto que es una decisión importante y de responsabilidad, es un acto de solidaridad y generosidad que recibe una recompensa emocional, como reconocen algunas de las familias de acogida.

Especial atención hay que prestar a los menores a partir de 7 años, a los grupos de hermanos, menores con problemas de salud, problemas emocionales o algún tipo de discapacidad física, psíquica o sensorial, puesto que como señalan desde la delegación de Participación Ciudadana del Ayuntamiento de Utrera y en la guía que compartimos, hay una gran dificultad para encontrar familia para estos niños, al contrario de los niños menores de 6 años.