La gran mayoría de los deportes que existen hoy en día pueden ser practicados por personas con discapacidad siempre que se sometan a la adaptación necesaria por el usuario. Bien lo sabe el Club de Natación de Utrera que, desde el año 2015, cuenta con una sección de natación adaptada integrada por jóvenes con distintas discapacidades físicas, sensoriales o psíquicas. Esta iniciativa puesta en marcha por el club ha abierto las puertas de este deporte a estos jóvenes que, de otro modo, hubieran tenido que desplazarse a otros lugares para poder desarrollarlo o hubieran vivido ajenos a él. Estamos, por tanto, ante un buen ejemplo de que es posible ampliar la oferta deportiva adaptada.

Hacerlo, no sólo acercará y fomentará la práctica deportiva entre el colectivo de personas con discapacidad, sino que ayudará a su integración, preparándolos en un ámbito que puede llegar a ser su futuro laboral, ya sea como deportistas de alto rendimiento, entrenadores, entre otros perfiles. Del mismo modo, el deporte aporta muchos beneficios a las personas con discapacidad, como son la rehabilitación, autonomía o superación, entre otros.

Si bien es cierto que es necesaria cierta formación para poder impartir estos deportes, en muchos casos sería una formación complementaria a la que ya se posee en el deporte en cuestión, ya sea fútbol, baloncesto, tenis, …

En este sentido, para contar con una oferta de deporte adaptado interesante y que atienda a la demanda local, sería recomendable el trabajo conjunto de las distintas áreas municipales competentes, como serían la delegación de Deportes y la de Bienestar Social, junto con las asociaciones deportivas y de personas con discapacidad que existen en la actualidad. De este modo, lograremos no sólo contar con deporte adaptado, sino que éste sea de calidad.