El desempleo es una situación que afecta en la actualidad a todas las edades y sexos en mayor o menor medida. No obstante, hay ciertas edades en las que se hace más duro. Nos referimos a aquellos que se enfrentan al desempleo una vez superados los 45 años. Muchos lo hacen por primera vez, tras años de trabajo dedicados a una misma empresa en la que pensaban llegar a la jubilación. Otros, por su parte, son fruto de la inestabilidad laboral existente en la actualidad.

En cualquiera de los casos, son personas a las que se les presupone una familia a la que mantener y que se enfrentan al desempleo habiendo perdido ya la flexibilidad que presentan los jóvenes y sin muchas de las competencias que estos poseen, tales como idiomas o conocimientos informáticos. Por todo ello, se les hace complicado recuperar un nivel óptimo de empleabilidad, a no ser que decidan dedicar tiempo a la formación mientras encuentran un nuevo empleo. Es una de las opciones que eligen muchos de estos desempleados mayores de 45 años que, en su mayoría, cuentan con una formación básica.

Las cifras hablan por si solas se trata de parados de larga duración: un 43% de los desempleados mayores de 45 llevan más de dos años inscritos como demandantes de empleo y en 2014 aumentaron casi un 7 % sobre el año anterior. (Fuente: www.citapreviainem.es). Hay más empleo para los mayores de 45 años, pero menos protección frente al paro. Por sectores, según indica este artículo, proceden en su mayoría del sector servicios.