Poder desplazarnos a pie a cualquier punto de la ciudad sería lo ideal por varios motivos. En primer lugar, porque contribuiría a la conservación del medio ambiente, ya que de no hacerlo a pie, nos desplazaríamos con vehículos a motor que emiten gases. Indudablemente, repercutiría también en positivo en nuestro bolsillo, ya que no gastaríamos en combustible, por lo que ahorraríamos. Y, además, también en muchos casos nos evitaría molestias a la hora de encontrar aparcamiento donde dejar nuestro vehículo. Esta situación sería la ideal, pero no siempre es posible ya que el ritmo de vida actual, que exige inmediatez, o la distancia que nos separa de las zonas en cuestión, nos obliga a hacer uso frecuente de distintos medios de transporte.

No obstante, muchos optan por desplazarse a pie, sobre todo en aquellas zonas que lo facilitan, es decir, son zonas peatonales, cerradas al tráfico en determinados días u horas o paseos. Cada vez más, los Consistorios priorizan estas zonas en las ciudades, sobre todo, en las que se presupone que serán frecuentadas por más peatones como es el caso de las zonas céntricas. En Utrera, las calles Virgen de Consolación o la Plaza del Altozano presentan este aspecto, ofreciendo al peatón la posibilidad de discurrir por ellas con total normalidad y tranquilidad, al estar libres de tráfico rodado, y disfrutar de su oferta comercial, hostelera y turística. Ciudades como Sevilla también han promocionado y priorizado el desplazamiento peatonal en la zona centro que, desde hace unos años, se encuentra limitada al tráfico. Y es que promocionar la movilidad peatonal en estas zonas podría ayudar a reactivar la actividad económica de esta área urbana y favorecer el consumo y disfrute de la misma en familia, ya que además de oferta comercial y turística, permite hacer uso de zonas de ocio y juego como parques para los pequeños o zonas de descanso (bancos, fuentes…)