El fuego es uno de los accidentes que pueden producirse en el hogar y tener consecuencias devastadoras. Hay que tener en cuenta que contamos con numerosos aparatos eléctricos o fuentes de calor que pueden ocasionarlos, especialmente en invierno, ya que muchos de ellos están destinados a acondicionar el hogar para las bajas temperaturas. Generalmente, los incendios en el hogar suelen producirse por negligencias, problemas en las instalaciones eléctricas o, a veces, incluso por fenómenos meteorológicos adversos.

Por tanto, es importante tomar medidas para su prevención. Según las causas que hemos indicado, sería recomendable revisar el estado de las instalaciones eléctricas cada cierto tiempo o evitar sobrecargar las regletas  que cuentan con varios enchufes de aparatos conectados, puesto que se pueden sobrecalentar. Además, deberíamos elegir aquellas que están homologadas y cumplen con las normas de seguridad establecidas.

Especial atención debemos prestar a los fogones, las estufas, las planchas o fuentes de calor tan directas como las chimeneas. Nunca debemos dejarlas encendidas fuera de nuestra vigilancia. Y tener cuidado cuando fumemos en casa, sobre todo evitar hacerlo en la cama porque es peligroso.

No obstante, aunque extrememos la vigilancia y la prevención, no podemos estar alerta las 24 horas del día. En este sentido, es muy útil la instalación de detectores de humo en el hogar, dispositivos económicos que emiten una alarma potente cuando detectan humo en el ambiente. De este modo, nos alertará incluso de noche si fuera necesario. No hay que olvidar, que en casa también deberíamos contar con un extintor del tipo, tamaño y clase adecuados, según las recomendaciones de los profesionales.

En cualquier caso, ante incendios en el hogar mayores o que no logremos controlar está disponible el 112, teléfono de emergencias que dará la alarma a los bomberos para que acudan a sofocar el incendio, así como a otros cuerpos de seguridad y sanitarios si fuera necesario.